El poder transformador de una ópera

texto escrito para el estreno iberamericano de “Die Soldaten” de B. A. Zimmermann
(Teatro Colon, Buenos Aires, 2016)

Por Baldur Brönnimann

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La Ópera en la Alemania de posguerra era una forma de arte históricamente comprometida con el fascismo. Especialmente los jóvenes vanguardistas de los años 50 y 60 estaban en una posición muy crítica con respecto a este género. Sin embargo, Bernd Alois Zimmermann (1918-1970) pertenecía a otra generación, como Helmut Lachenmann o Karlheinz Stockhausen. Zimmermann escribió sinfonías en su juventud y experimentó él mismo la Segunda Guerra Mundial como soldado. Die Soldaten (1958-1963), con texto de Jakob Michael Reinhold Lenz (1751-1792), es al mismo tiempo la utopía de un nuevo teatro musical y también la expresión artística de Zimmermann sobre el abuso de poder y la violencia, tal y como él las experimentó durante la guerra.
En Intervall und Zeit de 1974, Zimmermann escribió: “Para mí, lo que construyó el punto de referencia inmediato no fueron ni la pieza de época, ni el drama de clases, ni el aspecto social, ni siquiera la crítica de la “posición del soldado” (tan atemporal anteayer como pasado mañana), sino la relación de cómo todas las personas de la época entre 1774-75, los “soldados”que describe Lenz, se ven ineludiblemente en una situación forzada, inocentes más que culpables, impulsados a la violencia, al asesinato y al suicidio y, en última instancia, a la aniquilación del orden existente. Las personas, tal como podemos encontrarlas en todas las épocas, no se ven tanto determinadas por el destino o ‘la ciega Moira’ -como entendían los griegos- sino por una constelación de clase, conductas y personalidades a un destino que no pueden eludir”.

Zimmermann también se vio especialmente inspirado por la abolición de la estructura temporal tradicional por parte de Lenz. La simultaneidad de diferentes argumentos le permitió mostrar la historia en la ópera en un espacio casi atemporal, donde se combinan pasado, presente y futuro. En la música, expresa esta simultaneidad con el uso de diferentes estilos musicales. En el preludio construido sobre el “Dies Irae”, la música de la banda de jazz o la coral de La pasión según San Mateo en el segundo acto, fluyen juntos en la tormenta musical de Zimmermann y expresan la universalidad del destino de Marie.
En lo musical, Los soldados se construye a partir de una única serie de doce notas y a través de diferentes motivos, como los quintillos de la introducción del primer acto, que liga y unifica toda la ópera hasta la última escena. La orquesta tradicional se ve ampliada con numerosos instrumentos como 13 percusionistas y grabaciones de cinta; y el coro se complementa con bailarines y un coro hablado. Como escenario, Zimmermann imaginó el edificio de un teatro del futuro.
“¿Y cómo, entonces, debería estar diseñado arquitectónicamente un teatro del tipo descrito? Respuesta: ¡Con un espacio arquitectónico omni-móvil, absolutamente disponible! Una nave del espacio para el espíritu, en conjunto, una enorme formación que es capaz de concedernos toda la ciudad en su esplendor: como documentación de una libertad espiritual, cultural, el teatro representa el lugar de encuentro más básico en el sentido más amplio.” (Bernd Alois Zimmermann, Intervall und Zeit).
Los soldados es la obra magna de Bernd Alois Zimmermann. Su obra vital, que por un lado es una denuncia al abuso de poder y, por otra parte, es el diseño de un futuro más libre y pacífico. Y también un compromiso con el poder transformador de la forma musical “ópera”, que con diversos medios artísticos, nos permite echar una mirada a la realidad y experimentar una nueva libertad. Una realidad de la que Bernd Alois Zimmermann se retiró en el año 1970, a través de su suicidio.

fotos: Arnaldo Colombaroli, Teatro Colon

 

 

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